Las primeras referencias a las representaciones de títeres en Líbano datan solo de 1847. Henri Guys, cónsul de Francia en Beirut describió en una obra los espectáculos a los que asistió a partir del principio del siglo XIX. Sin embargo, se estima que Líbano conoció esta forma de expresión artística mucho antes.

Origines otomanos

La historia de los títeres libaneses está muy fuertemente vinculada con el teatro de títeres tradicional sirio. En éste, la mayoridad de los elementos se inspiraba en el teatro de sombras turco, ya que Siria y Turquía formaron parte del Imperio otomano durante cuatrocientos años.
Las representaciones de títeres tradicionales se desarrollaban en las ciudades de Beirut, Tripoli y Sidon y animaban los cafés populares en diversas ocasiones como el mes del Ramadán y las fiestas religiosas. Los personajes típicos eran manipulados según la técnica del teatro de sombras. Además, los héroes de esas representaciones eran en su mayoría de origen turco aunque presentaban muchas variaciones locales (Karakoz, Iwaz, Al Afiouni, Al Moudallal, Bakri Moustafa que representa el turco autoritario). Las figuras planas eran hechas de cuero de vaca curtido y pintado y se manipulaban gracias a una varilla perpendicular, todo detrás de una tela.
Los únicos rastros de estas representaciones son los siete textos transcritos por el orientalista alemán Enno Littmann (1901) que describen el periodo de 1839 a 1861: Al Chahhadine (Los Mendigos), Ifranjoun, Al Afiouni, Al Hammam (El Hamam), Al Sahra (La Tarde), Al Khachabat (Las Tablas) y Amoun. Algunos títulos se inspiran fuertemente en la tradición turca. Sin embargo, el contenido es totalmente diferente (El Hamam por ejemplo). Otros se inspiraron de obras de teatro turcas y sus modificaciones están vinculadas con la vida cotidiana libanesa.
Un único titiritero hacía las representaciones e imitaba la voz de todos los personajes. En alguna ocasión recurría a un asistente o a un acompañamiento musical. Trataba los temas según le parecía, y subrayaba los defectos de los personajes y las ambigüedades lingüísticas. Los temas podían variar: comentarios sobre la vida cotidiana, crítica política, promoción de mercancías o de tiendas.
Los nombres más famosos a finales del siglo XIX y a principios del XX fueron los siguientes: Mahmoud El Karakizi (Tripoli), Sleiman El Jabalawi y Abou Ezzat El Karakozati (Sidón) y Rachid Bin Mahmoud (Beirut).
Después de la Primera Guerra Mundial y al principio del mandato francés que siguió a la ocupación turca, el arte del títere se debilitó y desapareció totalmente con la muerte del último titiritero (El Karakizi), en 1935.

Una recuperación a partir la independencia

Después de la independencia, obtenida en 1943, el arte del títere se manifestó de nuevo, aunque tímidamente, a través de las escuelas misioneras francesas que lo utilizaron como medio de enseñanza de la lengua francesa. Fue solo en 1959 que apareció un nuevo público, cuando René Trabaud (artista de origen francés) y Joseph Fakhoury (que fundó una compañía familiar en 1960) presentaron espectáculos de títeres de guantes para niños en la recién creada televisión libanesa.
Durante la guerra civil (1975-1990), el país vio nacer pequeñas compañías no profesionales compuestas de miembros voluntarios que actuaban en lugares públicos: las plazas desiertas de las regiones populares, los refugios y los centros culturales (como el Centro Cultura Árabe).
La compañía Al Sanabel (Las Espigas), fundada por Ghazi Makdachi, quedó en la memoria con obras musicales para niños con títeres de guantes, nuevos aires orientales, historias imaginarias marcadas de moral tradicional.
En la misma época, la compañía Soundouk el Ferji (La Caja mágica), bajo la dirección de Najla Jreissaty Khoury, devolvió sus honores al teatro de sombras a través de cuentos e historietas populares que mostraban estilos nuevos. La compañía usaba también las marionetas de hilos. El país conoció también a nombres como Maha Nehmé, más orientado hacia lo educativo, Paul Mattar, Michel Jabr y otros.
Después de la guerra, apareció una nueva generación de artistas profesionales. Se distingue por investigar más a fondo las distintas técnicas. Además, el títere fue introducido en la carrera universitaria y los espectáculos no fueron ya reservados a únicamente a los niños. El títere es la principal actividad de varios artistas como Rachad Zeaiter (titiritero), Ahmad Kaabour (compositor), Walid Dakroub (escenógrafo) y Karim Dakroub (director formado en San-Petersburgo). Este último creó en 1995 el Teatro Libanes de Títeres, compañía que produce espectáculos y organiza acciones culturales como el Festival Mediterráneo del Títere (1999), evento bianual que recibe el apoyo del ministerio de la Cultura y de la Comisión Europea. En 2004, los titiriteros fundaron su propia asociación cooperativa, Khayal (Sombra), parte de la UNIMA de Líbano.

Bibliografía

  • Guys Henri, Relation d’un séjour de plusieurs années à Beyrouth et dans le Liban. 1847.
  • Kayal Naiim, Mojam babat masrah al-zoll (Diccionario de las obras del teatro de sombras), Librairie du Liban, Beirut, 1995 (en lengua árabe).
  • Landau Jakob M., Shadow plays in the Near East. Jerusalem, Palestine institute of Folklore and Ethnology, 1948 (en inglés y en hebreo).
  • Landau, Jakob M. Studies in the Arab Theatre and Cinema. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1958.
  • Landau Jakob M., Études sur le théâtre et le cinéma arabe (traducido del inglés por Francine Le Cleac’h), G.-P. Maisonneuve et Larose, París, 1965.
  • Littmann Enno, Ein Arabische Karagöz-Spiel, ZDMG, 54 Band, 1900 (en alemán).
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