El primer historiador del teatro de títeres, Charles Magnin (1793-1862) afirma, en su Histoire des marionnettes (Historia de los títeres, 1852; nueva edición 1862) que los títeres habrían surgido de los antiguos ídolos y aparecerían en el marco de ceremonias y costumbres de orden religioso. Otros investigadores de principios del siglo XX han propuesto otras tesis.

Tesis diversas

En particular, el alemán Richard Pischel (1849-1908), afirma que este tipo de teatro tiene un único origen geográfico y que la India constituye la cuna del títere. Para sostener su tesis, este filólogo especialista en la India hace alusión a los términos en sanscrito sutradhara (el que mueve los hilos) y sutraprota (títere), que serían las primeras menciones de esta palabra en la literatura mundial. Otro argumento a favor de esta tesis sería el del rol interpretado por los Tsiganes en la difusión de este arte a través del mundo. Los que ponen su énfasis en el papel desempeñado por estos titiriteros itinerantes también comparten este punto de vista. En cambio, otros investigadores, como Hermann Reich (1868-1934) y Berthold Laufer (1874-1934), piensan que Asia le debe su tradición en este campo a la cultura griega. Sin embargo, las investigaciones etnográficas del siglo XX sobre las primeras culturas y civilizaciones confirman la teoría de Magnin y de sus partidarios, entre los que se encuentran Gaston Baty (1885-1952) y Otto Spies (1901-1981). Los investigadores han demostrado ampliamente que los títeres han existido en los rituales religiosos, principalmente en comunidades «primitivas». En esta fase, no se les llamaba títeres y no se utilizaban como objetos de diversión o como elementos teatrales. No obstante, estaban confeccionados para remplazar a seres humanos o divinos y eran manipulados a menudo. Todavía podemos encontrar sus rastros en el África negra. Otras fuentes antropológicas lo confirman: desde las observaciones realizadas en poblaciones maoríes de las islas de la Polinesia, hasta muñecos para rituales encontrados en algunas partes de Asia. Además, hay vestigios que datan del siglo XIX y que muestran la existencia de títeres utilizados en las ceremonias rituales, mágicas y chamánicas de los nativos norteamericanos (véase Amerindios e Inuits), a la vez que se ha establecido que estas figuras formaban parte de la cultura azteca antes de la conquista española de México por Hernán Cortés.

Los orígenes autóctonos del títere

El títere, por tanto, ha podido nacer en cada cultura, en cada comunidad, en un cierto periodo de su desarrollo, en un entorno religioso, ritualista o chamánico específico. Sin embargo, la teoría de los orígenes autóctonos del títere no responde a la otra cuestión del nacimiento del teatro de títeres. La mayor parte de los investigadores coinciden en decir que el títere tiene los mismos orígenes que el teatro de actores. Es decir, del hecho de que el arte teatral también deriva de ceremonias religiosas y rituales (ver Ritos). Pero es difícil aislar un momento original de este nacimiento porque es difícil dar una definición precisa y global del teatro en sí, basada en una clara distinción entre ritual y arte teatral. El teatro de títeres en la India y en el sudeste asiático cumple, incluso hoy en día, muchas funciones religiosas, mientras que los titiriteros africanos toman parte más frecuentemente en ceremonias rituales más largas. La transformación de un rito en espectáculo profano ha sido un proceso muy lento dependiente de la cultura de cada pueblo. La noción europea de arte dramático deriva de una clara distinción histórica entre lo sagrado y lo profano, entre la participación religiosa en un acontecimiento ritual y la percepción profana de un acontecimiento teatralizado. Sin embargo, incluso el teatro europeo ha incluido muchas veces en su repertorio representaciones religiosas, tal y como lo demuestran los temas de la Pasión, del Nacimiento y los misterios de la Edad Media. Hoy en día, la situación se ha vuelto más compleja por el retorno a las fuentes que podemos observar en algunos espectáculos adaptados por compañías que retoman algunos elementos rituales. El teatro occidental mezcla la participación y la percepción, y algunas creaciones se aproximan a determinadas formas antiguas que podemos observar también en algunas formas de teatro de sombras y de títeres de Asia. Pero parece innegable que, detrás de su gran diversidad y a pesar de la dificultad de encontrar una definición general, el teatro de títeres ha nacido en la mayor parte de los países “en los peldaños del altar”.

Bibliografía

  • Baty, Gaston y René Chavance. Histoire des Marionnettes.“Que sais-je?” series. Paris: Presses Universitaires de France, 1959; 2nd ed., 1972.
  • Laufer. Berthold. Chinesische Schattenspiele [Obras de sombras chinas]. München, 1915.
  • Magnin, Charles. Histoire des marionnettes en Europe, depuis l’Antiquité jusqu’à nos jours. Paris: Michel Lévy Frères, 1852; 2nd ed., 1862; repr. facsimile de la 2ª ed. Genève: Slatkine, 1981; Bologna: Arnaldo Forni, 1983.
  • Reich, Hermann. Der Mimus [El mimo]. Vol. I-II: Weidermannsche Buchhandlung. Berlin, 1903.
  • Spies, Otto. Türkisches Puppentheater. Versuch einer Geschichte des Puppentheater im Morgenland [Teatro de títeres turco. Intento de una historia del teatro de marionetas oriental]. Emsdetten: Verlag Echte, 1958.