Es un personaje del teatro de títeres italiano (Módena, Emilio). El origen de Sandrone puede ser atribuida a Luigi Campogalliani, que se inspiró del mundo campesino de su época (finales del siglo XVIII), todavía visto como ignorante, pero ya con pretensiones, a la sabiduría. De aquí la torpeza del personaje, que peroraba en un lenguaje lleno de fallos, formulaba opiniones al límite de la paradoja, pero aportaba una verdad que respondía a las expectativas de los espectadores. Seguramente, es por esta razón que Sandrone, “máscara” que apareció fuera de la commedia dell’arte, conoció un éxito creciente y fue adoptado, a lo largo del tiempo, por muchísimos titiriteros.

Uno de ellos fue Giulio Preti, yerno de Luigi Campogalliani, que dio al personaje los caracteres que se ganaron la aprobación del público. Su vestimenta era la del campesino típico: gorro de lana con rayas blancas y rojas, medias con rayas, pantalones, chaqueta oscura y chaleco de lunares. Su físico es también típico del campesino: cabello gris, rostro gordo cubierto de lupias, boca grande desdentada. Sandrone es impetuoso y sincero, bastante basto en sus modales pero sin vulgaridad ni maldad, siempre dispuesto a apoyar al más débil. Giovanni Cavicchioli, que estudió con pasión el personaje de Sandrone, afirma que en realidad Giulio Preti dejó al personaje su propio carácter tranquilo, tolerante, pero que no está dispuesto a padecer la injusticia y los abusos de poderes. El Sandrone de Giulio Preti no practica la sátira política, no toca lo religioso, solo señala las diferencias sociales más evidentes y más comunes. Preti dio una esposa a Sandrone, Pulonia, una campesina tranquila, y un hijo, Sgurghéguel, que acababa casi siempre con un bastón cuando aparecía, listo para pelear.

Filippo Cuccoli, boloñés, transplanta el títere Sandrone a su ciudad, y lo acompaña del joven Fagiolino, superficial pero espontaneo y simpático, ya que siempre defiende a los más débiles. El Sadrone de Cuccoli, al contrario del de Preti, ataca verbalmente a los personajes de la élite de la ciudad, lo que le hace perder un poco de su ingenuidad y ganar un poco de mordacidad.

Sandrone continuó en el repertorio de los titiriteros emilianos, gracias a los que tomó parte en eventos históricos y políticos (implicado, por ejemplo, en la historia del famoso tunante Passatore), y conoció el éxito en manos de los hijos de Giulio Preti, de Francesco Campogalliani, del parmesano Italo Ferrari y de Gottardo Zaffardi, entre otros.

Bibliografía

  • Cavicchioli, Giovanni. Sandrone e il suo papa. Milano/Modena: Artioli Editore, 1962.
  • McCormick, John; Alfonso Cipolla y Alessandro Napoli. The Italian Puppet Theater – A History. Jefferson (NC): McFarland & Co., 2010.
  • Yorick (Piero Coccoluto Ferrigni). La storia dei burattini. Firenze: Bemporad, 1884.